¡Tú puedes! Supera el miedo a conducir

¡Ya llegó el momento! Por fin te has sacado el carnet y has cumplido tu viejo sueño de tener el permiso de conducir. Una vida de libertad para poder conducir donde te plazca te espera. Se acabó esperar al bus, al metro o al taxi: Por primera vez en tu vida, sabes que no tienes límites de desplazamiento y puedes ir cuando quieras.

Pero cuando arrancas el coche, toda la seguridad que tenías circulando en las prácticas y durante el examen se esfuma en un abrir y cerrar de ojos. Sientes que te late el corazón muy deprisa, te encuentras muy nervios@ y la ansiedad se apodera de ti al pensar en todos los peligros y posibles accidentes que puedes tener en los que vas a tener siniestro total, o incluso perder la vida. Y cada vez que te montas en el coche, la situación se repite una y otra vez…

Pues tranquil@, que esa sensación desconocida tiene un nombre: Se llama amaxofobia (del griego ‘ amaxos’ o carruaje y ‘phobos’ o miedo terrible) o miedo irracional a conducir. Además es intenso, duradero y no está proporcionado con los peligros reales que vas a encontrar.

Se origina cuando nuestros niveles de ansiedad por distintos factores personales y externos como conductor de un vehículo superan la respuesta normal y nos bloqueamos, siendo incapaces de iniciar o mantener la conducción. Y suele aparecer en personas que han tenido una baja formación vial, tienen baja autoestima, alta autoexigencia, han tenido un accidente de tráfico; o presentan tendencia a la depresión, la ansiedad y los pensamientos negativos.

Y aunque no te lo creas, no solo te pasa a ti: Según un estudio de la Fundación CEA de 2018, puede afectar a 1 de 4 conductores en España. De los cuáles , un 55% serían mujeres y un 45% hombres mayoritariamente entre los 40 y los 60 años.

¿ Y cuáles son los síntomas de esta fobia? Los analizamos a continuación:

Síntomas

Los expertos distinguen tres síntomas: Los observables, los cognitivos y los fisiológicos. Podrás reconocer si sufres amaxofobia si presentas algunos de forma repetida y continuada.

Los síntomas observables son los nervios al pensar en conducir, movimientos torpes cuando coges el coche o tendencia a rehuir la conducción.

Los cognitivos los verás si detectas que tienes temor, preocupaciones, pensamientos negativos y dificultad para estar concentrad@ y tomar decisiones.

Por último los síntomas fisiológicos pueden observarse si tienes el pulso acelerado, sudoración, dolor de estómago, temblores, tensión muscular o mareos.

Soluciones

Si acabas de sacarte el permiso de conducir, antes de desarrollar cualquier síntoma de amaxofobia, si presentas factores que te dan muchas papeletas para que aparezca lo mejor que puedes hacer es prevenirla. Y eso pasa por mentalizarte que ya no vas a conducir más el coche de la autoescuela: A partir de ahora, llega uno nuevo con otros pedales, configuraciones y hasta gasolina. Y tendrás que acostumbrarte tanto al nuevo coche como al hecho de no tener esa barrera de seguridad que era tu instructor.

También tienes que saber que el entorno de seguridad en el que has aprendido va a desaparecer y que te enfrentas al mundo real: Tráfico, conducción nocturna, bajo la lluvia, nieve, o en situaciones de peligrosidad como en los adelantos. Y todo eso, sol@.

Pero si la prevención ha llegado demasiado tarde y sufres de amaxofobia, podrás combatirlas con estas herramientas que deben combinarse siempre con ayuda psicológica.

  • Realizar simulaciones en entornos de realidad virtual y prácticas en circuitos para analizar los miedos y ponerles freno.
  • Practicar técnicas de relajación como el mindfulness o la meditación que ayuden a desarrollar la inteligencia emocional para enfrentarse a ese miedo.
  • Practicar técnicas de respiración que ayuden a la relajación.

Y es que como todavía quedan algunos años hasta que se implante el coche autónomo, del que dicen los expertos que será un revulsivo para combatir esta fobia, toca arremangarse y ponerse a pelear contra la amaxofobia que te está cortando las alas.

No dejes nunca que el miedo te frene a la hora de conducir y por supuesto, de vivir.

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